Teatro Español. Representación del viernes 19 de diciembre de 2025
Función accesible
En la página web del Teatro Español, explican que cuando fui a ver la obra era día de «Función accesible». Ocurrió de casualidad. A partir de ahora estaré pendiente para ir los días de función accesible y analizar esa accesibilidad. He preguntado al Teatro Español cuál es el coste de ofrecer esa «Función accesible» y si supone algún inconveniente para el resto de espectadores. No me han respondido. Desconozco las contrapartidas, por lo tanto no voy a decir que queremos que todos los días sean accesibles. Aunque lo queremos. ☺(Hay personas que me han comentado que los rótulos les distraían, que se les iba la vista sin querer. A mi juicio, es cuestión de acostumbrarse si a cambio las personas que no oímos bien podemos seguir la obra con mayor precisión).
Los elementos que transforman esta función en accesible son los siguientes:
1.—Audiodescripción
2.—Bucle magnético
3.—Sobretitulado para sordos
4.—Sonido amplificado
1.—Desconozco a qué se refieren con la Audiodescripción. (Sigo sin respuesta por parte del teatro)
2.—Desconozco qué es el bucle magnético. (Sigo sin respuesta por parte del teatro)
3.—El sobretitulado no iba siempre perfectamente a ritmo con el texto de los personajes, pero por regla general funcionaba correctamente. Debe de haber alguien ajustando la sincronización porque debe de ser imposible de automatizar
4.—En mi asiento, en el palco 8 en el primer piso, yo lo entendía con dificultad cuando los actores no vocalizaban. En algunos momentos en los que la protagonista se ponía macarra, sólo podía seguir lo que decía leyendo el sobretitulado. A mis 64 años, mi capacidad auditiva no es sobresaliente, pero de momento mi médico me ha dicho que no tengo que llevar audífonos. Desde mi asiento, el sonido amplificado me pareció poco amplificado.
Advertencia de la web del Teatro Español:
Para garantizar una correcta visibilidad, los espectadores que deseen hacer uso del sobretitulado deben evitar las primeras filas. Se recomienda adquirir entradas a partir de la fila 5. (Yo lo leía muy bien en el palco lateral en el que estaba. Desconozco si desde el fondo, en el piso 2 o piso 3 se lee correctamente. Las letras no brillan mucho ni son de gran tamaño, características que benefician a quienes no se quieren distraer con los textos)
«Personas, lugares y cosas»
El título podría servir para el 100% de obras de teatro. «Personas, lugares y cosas». Claro. Como me gusta ir al cine y al teatro sin saber absolutamente nada de la obra que voy a ver, circunstancia que gracias a mi memoria desastrosa ocurre con frecuencia, un título que no dé ni una pista de lo que contiene me parece maravilloso. Una vez que se ve la obra, el título cobra sentido.
Lógicamente, el texto de la obra, como en todos los casos, habla de personas, de lugares y de cosas. Sin embargo, no hurga en nada. Da la impresión de que hurga, pero sales sin nada que llevarte a casa.
Hay una frase sugerente hacia la mitad de la obra, que se queda aislada, perdida, y es un pecado que vuele. Se tocan otros asuntos, irrelevantes para la obra, a los que se dedica mucho tiempo o atención, sin conseguir un enganche con ellos, porque la exposición resulta anodina y porque no tendría sentido ahondar en ellos cuando la «cosa» parece que vaya de otra «cosa». Pero es que al final no va ni de una ni de otra. En el fondo es una descripción de una situación, una contingencia, que no ahonda en sentimientos, ni en causas aunque las esboce. Es una descripción. No me parece a mí que el teatro sea el medio preferible para hacer descripciones.
No es cuestión de los actores o de la dirección. Simplemente del texto que se presenta ante el público. Es un texto aparentemente profundo, que a mí me parece plano. Sin sustancia a la que agarrarse o de la que beber. Descripciones. Apariencias.

© Fotografía de Mario Zamora. Teatro Español.
Irene Escolar
El personaje protagonista (muy protagonista) de la obra lo actúa Irene Escolar. En la primera parte de la obra no conseguí seguirla. Me costaba entender algunas frases (¡bien por los sobretítulos en el escenario!) y varias de las cosas que ocurrían sobre la escena me parecían irrelevantes, por lo que me distancié ligeramente.
Tras el descanso, como si la entrenadora le hubiera corregido la táctica, hubo momentos de una actuación soberbia, de gran altura.
Aunque no hubiera sido más que unos segundos, solo por ellos ya habría valido la pena ver la obra y ver a Irene Escolar.
Escribir obras de teatro sublimes es casi imposible. Las hay, pero «Personas, lugares y cosas» no es una de ellas. Aun así, enriquece verla. Hay varias cosas, lugares y personas valiosas en esta obra, que es ambiciosa. No alcanza a lo que apunta, como suele ocurrir. Intentarlo es maravilloso.
El público aplaudimos repetidamente al terminar la obra y obligamos a los actores a saludar varias veces. En ocasiones discrepo de esos aplausos. Ayer no.
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