Este hotel de cuatro estrellas, de reciente construcción (2023), está enclavado en el este de Barcelona (En realidad está situado en el municipio de Sant Adrià del Besòs), cerca del mar, en un edificio de 17 plantas con 279 habitaciones. En la página web del Hotel Tembo, que ofrece mucha información con texto y fotos, afirman con rotundidad que no es accesible con silla de ruedas.
Sin embargo, al llamar a recepción para preguntar si hay habitaciones con ducha, en lugar de bañera, porque resultan más accesibles para muchas personas, me dicen que sí, que sí hay varias habitaciones —denominadas «Apartamento Superior»— en las que se puede acceder mediante silla de ruedas y que por tanto tienen ducha.
Están situadas cerca de los ascensores, me asegura el recepcionista que contesta a mi llamada. Aunque no las he visto, recomiendo estas habitaciones para todas las personas que sean poco ágiles, porque en la habitación que estuve yo el acceso a la bañera no es sencillo.

Además de que no es accesible con silla de ruedas —falso—, en la web también pone: «Este alojamiento tiene espacios al aire libre, como balcones, patios o terrazas que pueden no ser adecuados para niños; si tienes alguna duda, te recomendamos contactar con el alojamiento antes de tu llegada para confirmar que puedan hospedarte en una habitación adecuada». Supongo que esto será cierto, aunque quizá se haya quedado desfasado.
También dice, y me resulta curioso que lo diga, «No se garantizan habitaciones insonorizadas». ¿Algún hotel las garantiza? He dormido en más de un hotel muy lujoso en el que no he podido dormir por el ruido de los ascensores, o por el ruido del aparato de climatización, aunque yo lo tuviera apagado. Si te toca una habitación ruidosa, que me imagino que las habrá, no quedará más remedio que ponerse tapones, como en todos los hoteles, lo anuncien en la web o no. ¿O quizá se pueda reclamar una compensación? Nunca se me había ocurrido hasta leer esta nota pintoresca.

Suite ejecutiva
Me alojé en este hotel, en la habitación 1618, a principios de abril de 2025. En la web del hotel la denominan suite ejecutiva, si bien a mi juicio entra en la categoría de apartamento ya que tiene cocina, fregadero, horno, lavavajillas y nevera. Ofrece un espacio amplio (40 m2, según la web del hotel), con un sofá cómodo y una cama de dos metros de longitud y 1,8 de anchura (medida por mí). El colchón es de buena calidad y tirando a duro. Durante mi estancia esta habitación resultó ser perfectamente silenciosa.
El televisor queda situado lejos de la cama. Está pensado para que pueda verse también desde el sofá. Para oír bien el sonido desde la cama, es probable que haya que poner el volumen muy alto y quizá moleste a los inquilinos de otras estancias contiguas. Yo no oí ninguna televisión de los vecinos. La decoración es sobria, las paredes blancas y sin cuadros. La vista al mar es de refilón, pero al estar en la planta 16 las vistas llegan legos en todas las direcciones. El conjunto resulta agradable.
Una bañera fortificada

El mayor inconveniente de esta habitación es que no hay plato de ducha. Para ducharse hay que acceder a la bañera, cuya vasija tiene una altura de 44 centímetros con relación al piso del baño, una altura considerable que hay que vencer sin la ayuda de un asidero. Para introducirse en la bañera y en especial para salir de ella, con el suelo curvo y mojado, el riesgo de resbalón es elevado. Uno puede sujetarse en la mampara, en los soportes para las toallas o apoyarse en la pared, pero no existe un agarradero a propósito que proporcione buena estabilidad.

Levantar el pie 44 centímetros sin un buen asidero es tarea imposible para muchas personas, no necesariamente de edades avanzadas. En las fotos se aprecia la existencia de un pequeño taburete situado en el baño. Quizá su función prevista sea para utilizarlo de escalón y permitir un acceso más cómodo al interior del vaso de la bañera. No me atrevería a usarlo, porque si resbala el golpetazo puede ser mayúsculo.
A mi juicio, las bañeras son un riesgo incluso para personas ágiles. (Cuando era joven y ágil me rompí una ceja en la bañera de un hotel por un resbalón al intentar salir). Más si no tiene asideros. Cierto que darse un baño (si no fuera por la escasez de agua en tantos lugares) puede resultar muy relajante. Pero que una vasija de bañera sea la única opción para ducharse en una habitación de hotel no es mi opción preferida.




















En la página web del hotel, enlazada al principio de este artículo, hay publicadas 91 fotografías de zonas comunes, habitaciones, vistas y salas para reuniones.
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